Esto que voy a contarles pasó hace algún tiempo, y aún guardo muy gratos recuerdos de esos momentos, yo era un joven de 19 años y tuve la oportunidad de conocer a una chica hermosa, ella de unos maravillosos 18 años.
La vez que la conocí fue que ella iba caminando hacia sus clases de aerobics entonces dije, esa chica está preciosa a la hora me encontré con un amigo y le pregunté si la conocía y me dijo que sí.
Le dije que me la presentara, al día siguiente como a las 3 de la tarde me llevó con ella, era una chica con una cara perfecta, unas nalgas incomparables y unos pechos grandísimos.
Entonces yo me dije, esta chica esta diseñada para ti, al pasar unos días le dije que si quería ser mi novia ya habiéndola tratado antes ella contestó.
- Eres un chico fascinante y buenísima onda.
Yo me exalté y dije que ella de igual forma, y entre sí y no, que dice, pues está bien, sí quiero ser tu novia.
Al pasar el tiempo solíamos ir al cine, ella me invitaba a comer de vez en cuando, pero un día estando en mi casa solos, le dije, estoy un poco agotado por las clases de taekwondo. Ella me respondió:
- Entonces abrázame, la abracé y le dije que la amaba como a nadie, y nos fuimos a sentar al sofá, me quedé dormido en su hombro. Como a la media hora desperté, ella estaba viendo la tele ahí conmigo, yo le dije, ¿sabías que estás bien buena? y ella se empezó a excitar y me dice:
-Tócame...
Yo empecé a tocarle su cara y a darle besos apasionados, mi miembro se empezaba a erectar. Llegó un momento en que estaba al máximo de excitado y ella me puso sus manos en sus nalgas y después cambió una hacia su teta y yo besándola.
Ella de pronto tocó mi miembro, lo sintió bien excitado y bajó mi cierre y lo empezó a masturbar y después de un tiempo se lo metió en la boca, lo comió enterito, y empezó a chupármela, a recorrer con su lengua mi vara de arriba abajo.
Yo estaba que me venía en su cara pero soportaba las mamadas, eran exquisitas, me chupaba y me masturbaba mirándome a los ojos, mis huevos fueron visitados por su lengua hambrienta y golosa. Me bajó todo el pantalón y me quitó la playera, después quitó mi bóxer y siguió besándome, yo empecé a quitarle el topito que traía.
Me impresioné al ver el semejante tamaño de tetas, eran fabulosas, enormes, colgaban como dos fresas listas para ser besadas, lamidas, chupadas.
Ella se sonríe y me dice en un susurro, lámelas por favor, se las lamí, le mordí esos pezoncitos parados, duros, le acariciaba las tetas y con la otra mano le acariciaba su vagina, estaba muy caliente.
La mamé hasta el cansancio, la desnudé totalmente, su cuerpo desnudo, tal como vino al mundo, me hizo vibrar de calentura.
Ya estando los dos desnudos totalmente la llevé a mi cuarto, tomamos la ropa y la pusimos en mi secreter, nos tiramos en la cama, la besé, me besó, nuestras lenguas eran víboras entrelazadas. Y ya ella estaba preparada para quitarle la virginidad, muy complacida se abrió de piernas y yo lamí su coño, estaba mojado y caliente, a cada lengüetazo era un gemido de placer.
Ella me suplicaba que la cogiera, que no resistía más, deseaba tener mi verga dentro de su concha y disfrutar más y más, le dio un beso a la cabeza de mi pija, dura, parada, ensalivada…
Gozábamos los dos de estos instantes y después de un rato agarré mi miembro y se lo metí en su húmedo coño, ella gritaba, gemía, hasta que lo metí hasta el fondo rompiendo su himen, pegó un grito y empezó a jadear muy seguido.
Comenzamos el mete y saca, me clavó las uñas en la espalda, me susurraba, que rico, así, me voy, me voy a correr, aullaba y me bañó el miembro con sus jugos, era una delicia, estaba en la gloria, le chupaba las tetas mientras se la metía más adentro y ella se corría otra vez…
Me resistía a correrme, quería que ella gozara, que sintiera lo rico que es coger, y ser bien cogida.
Después de haber cogido como 15 minutos saqué mi pene rápido y me vine en su pecho, ella tomó mi verga y se tragó toda la leche caliente que la probó y me dijo que estaba muy rica…
Desde ese día lo repetimos cada que tenemos oportunidad, y si no la fabricamos, todo era para sentirnos felices y cogiendo como dos amantes que lo somos.